¡El espíritu del Carnaval ha inundado cada rincón de nuestro centro! Este mes de febrero, en la Residencia Joaquín Rosillo hemos vivido una de las jornadas más vibrantes y alegres del año. No ha sido una fiesta cualquiera, sino una auténtica jornada de convivencia que ha unido a residentes, trabajadores y a los más pequeños de la casa.
Abrir nuestras puertas a los hijos de nuestros profesionales ha sido un regalo. Ver a los niños disfrazados corretear y reír junto a nuestros mayores es una inyección de energía vital que no tiene precio. Entre música, disfraces ingeniosos y muchas fotos para el recuerdo, hemos disfrutado de un ambiente donde las barreras generacionales desaparecen.
Para nosotros, integrar a las familias de nuestro equipo en la vida del centro es fundamental. Estos momentos de ocio compartido fortalecen los vínculos y llenan de luz el día a día de nuestros residentes.









